Todos mienten,
me dije, todos se esfuerzan, todos esconden algo, tal vez lo mismo: el miedo,
la impotencia, la soledad, la muerte. En mayor o menor medida, todos han de
convivir con eso. Yo también mentía: sonreía, aceptaba y besaba y no hablaba de
mis frustraciones. A veces, me derrumbaba o vivía al borde del derrumbamiento.
Todos lo hacían.