Tu no sabías luchar, tú sólo sabías sacar las armas, casi siempre, con la persona equivocada; con quién simplemente te esperaba cubriéndote del frío, protegiendo los pedazos de los cristales que rompieron otros y que no te dejaban ver lo que, en realidad, estaba pasando…Porque luchar POR algo (o por alguien) no es ir en CONTRA, es ir de la mano