Una mente torcida

Siempre busco más allá, y quiza no hay. Quizá debería aceptar la simpleza de la vida, que no siempre las cosas tienen un trasfondo y que a veces en lo más básico deberia encontrarse la felicidad (o fingirla), que es lo que creo hoy que hago. Porque lo quiero, lo quiero todos los días pero sin pasión, sin dolor, sin esa fuerza bruta que te rompe los esquemas. Lo quiero con simplicidad, y lo más que puedo. Pero sé, que se puede querer más, porque ya lo sentí así una vez (mi mejor vez); se que en algunas ocaciones la vida no es tan simple y te deja ir un poco más allá, un poco más allá de lo humano y podes sentirte completamente fuera de lo común y esas son las cosas que te hacen vivir, no lo cotidiano que cada tanto aburre. 
Y no solo hablo de personas o sentimientos, sino de todo en esta vida. Me aburre esa simpleza y me derrumba, porque siempre quiero ir más allá, siempre quiero aprender más, siempre quiero ser la divergente, me apasiona romper con el estereotipo y sentir, que no necesito ser una más y vivir como los demás, para encontrarme y ser yo misma. 
Pero no me encuentro, nunca se cierran mis dudas, nunca puedo terminar de confirmar si algo me gusta o no me gusta, porque quiza si me guste pero hay cosas que no, y también quizá no me guste para nada, pero en esa nada encuentre algo que si me gusta. Y así siempre, no me defino como una persona total porque nunca termino de descubrirme y hasta quizá nunca termine de hacerlo (y me encanta), aunque a la vez se que nunca va a ser como quiero PORQUE NADA DE LO QUE EXISTE EN ESTA VIDA COINCIDE CON LAS EXPECTATIVAS DE MI MENTE, y a pesar de que eso me parezca genial, también estoy disconforme porque jamás voy a estar conforme con nada, ni con nadie.