Más de un año que no veo esos rostros, tanta desconexión. Algo totalmente inesperado y tan irreversible. Golpes que te da la vida, tan duros, tan dificiles de aguantar. Un año tan importante para mi y no poder compartirlo con esas personas duele. Pero duele más lo que hicieron, duele más la impunidad y el desinterés. Duele que a esas personas no les importe el echo de que ya no vamos a compartir nada nunca jamás.
Tan cerca estuvieron, tan lejos ahora. Simplemente es aceptar la forma en que la vida tira las cartas, seguir adelante con la mente en que aferrarse a las personas solo causa dolor. Como volver a confiar con la misma ingenuidad? Si hasta los más cercanos te traicionan. Ya apartando el sufrimiento y el enojo, la angustia del momento, pensando las cosas en frío, completamente convencida de que quiero lejos de mi vida esos ejemplos pedorros y negativos, tan básicos y patéticos, interesados y superficiales. Y de todo esto, me llevo grandes ejemplos de lo que quiero ser y de lo que no. Personas con fuerza como mi hermana y mi mamá, que soportaron todo lo que vino y se que juntas aguantamos lo que venga. Y ejemplos de personas vacías, que se esconden a través de una vida que ni ellas mismas consiguieron, a través de billetes y lugares caros, pero que a pesar de tanto lujo no deja de notarse la oscuridad que llevan en su interior.