Cabe un siglo en este martes por la noche, dueles más que el peor dolor que se inventó.
El espejo lanza dardos de reproche, hoy empieza lo que ya se terminó. La esperanza se tiró por la ventana, el insomnio se quedó a vivir aquí. Colapsada caigo al fondo y en picada,  no tengo ni el valor para ser cobarde. No consigo respirar, hago apnea desde el día que no estás. Caigo hasta el fondo del mar, arañando la burbuja en que no estás.

Prisa de rendirse y claudicar, descenso en espiral profundidad.
Amnesia de pelear por respirar, deseo de rendirse en soledad.
Oxigeno golpeando una pared, el pulso tropezando sin radar.
Colapsa corazón a su merced, morir será mejor que recordar.